Smartphones, ¿Uso o abuso?

Smartphones, ¿Uso o abuso?

Hace unas semanas tuve la oportunidad de poder colaborar con el equipo de La Sexta Noticias para asesorarles sobre la adicción al móvil y, aprovechando la noticia, me gustaría hablar un poquito más sobre este tema.

Muy a menudo se nos olvida que hace 15 años los teléfonos móviles de los que disponíamos únicamente servían para hacer llamadas de voz y enviar mensajes de texto y que hace 20, lo extraño  era disponer de uno. Si entonces alguien nos hubiera dicho que con un teléfono móvil íbamos a poder hacer cosas como ver la televisión en directo, comprarnos una bici, gestionar nuestro correo electrónico o hacer una videollamada con alguien que está en el otro extremo del mundo, no le hubiéramos creído.

No es de extrañar por lo tanto que al encontrarnos, prácticamente de repente, con esta gran cantidad de oportunidades, acabemos por no darle el mejor uso. Podríamos decir que nos ha faltado tiempo para aprender que, aunque podamos hacer infinitud de cosas con él móvil, no es necesario que las hagamos todas y de manera continua.

Él móvil nos ofrece algo muy preciado en nuestra sociedad actual: la inmediatez. Todo lo que queramos se encuentra al alcance de nuestra mano. Queremos algo y lo tenemos. Punto. Aparentemente todo son ventajas, rápido, cómodo, fácil y en muchos casos económico. Entonces ¿cuál es el problema?

El  problema es que estamos perdiendo la costumbre de que exista una demora en las gratificaciones. Si estamos acostumbrados a lo inmediato, cuando algo no lo es nos frustramos. Y nos frustramos mucho.

Además, como el móvil nos ofrece tantísimas oportunidades siempre habrá en él algo nuevo, interesante y divertido a lo que prestar atención. Esto nos hace olvidarnos de que  fuera de esa pantalla también hay muchas otras cosas a las que atender. Amigos, familia, sonidos, paisajes, sensaciones, nuestras propias reflexiones y un millón de cosas más. Pero para eso vamos a tener que levantar la vista del móvil.

Por esto es necesario que prestemos atención a cómo ha influido la irrupción del Smartphone en nuestras vidas, tanto los aspectos positivos como los negativos. De esta manera podremos potenciar sus utilidades y restringir su uso en todos aquellos momentos en los que veamos que ha reducido nuestra calidad de vida.

Veamos un ejemplo. Pongamos que hemos hecho revisión de cómo nos ha cambiado la vida desde que empezamos a utilizar smartphones y nos vienen a la cabeza las vacaciones. Resulta que gracias al móvil hemos podido acceder a la información de los sitios que visitábamos en cada momento, haciendo más enriquecedora la visita. Sin embargo, también ha hecho que disfrutemos menos de los lugares y la compañía por estar pendientes de las redes sociales.

En este caso una buena medida sería desactivar las notificaciones de las redes sociales y restringirnos su uso a un tiempo determinado en el que no interfiera con otra actividad. Así, el uso que hagamos del móvil será el que nos permita disfrutar más (teniendo más información cultural) y no al contrario.

Es importante que tengamos en cuenta que no va a haber un número de veces que miremos el móvil al día que nos diga si tenemos una adicción o no. Tampoco la cantidad de aplicaciones que tengamos o el tiempo bruto que pasamos con el móvil nos lo van a decir. Como en el resto de adicciones, esa información nos la va a dar el tipo de relación que tengamos con el objeto, en este caso el móvil. Por eso mi recomendación es, ante todo, revisar cómo usamos él móvil y qué efectos tiene en nosotros para que esa información nos ayude a construir una relación más sana con esta tecnología.

En poco tiempo los teléfonos móviles han pasado a ocupar un papel central en nuestras vidas, por ello es importante reflexionar si ese papel es el que queremos darle y a qué estamos renunciando para hacerlo.

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